El paisaje como razón poética

Las obras que Raimundo de Pablos reúne bajo el epígrafe El paisaje habitado tienen en común, además de las propias de quien ha depurado un estilo, una considerable carga poética. Al igual que sucede al enfrentar un poema, donde cada palabra, cada signo, cada espacio ocupa su justo lugar, en estos paisajes nada sobra y nada falta. Es una arquitectura aparentemente sencilla, sutil, comedida. Ahí residen su esencia y sus valores, tanto los estéticos como los conceptuales.

Raimundo de Pablos, a través de estas obras, transmite un conocimiento filosófico de la naturaleza, una cosmología planteada desde espacios que le son muy cercanos, y con elementos que dejan entrever no solo la presencia del Hombre, sino también su interacción con el medio. Son paisajes habitados donde casi nunca hay nadie. Aunque sí lo hubo; y ahí, entre frondas de colores suaves y reflejos cambiantes sobre el agua en movimiento, quedaron sus huellas; como también quedan en el espacio mínimo de una maceta, o en los utillajes abandonados junto a una piscina. De nuevo, una característica común con la poesía épica: el recuerdo de aquello que fue distinto, tal vez mejor. Y, sobre todo, la razón para construir la propia poética: el paisaje.

Arturo Ledrado 2012

 

Acceso al catálogo: RAIMUNDO DE PABLOS, El paisaje habitado. Madrid, Prima Littera, 2012.

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